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Boletín violeta #3 Taller de los Buenos Tratos

Boletín enviado a socios/as el 21 de marzo de 2024


Buenos días a todos/as

 

El pasado viernes 15 de marzo realicé un taller de Los Buenos Tratos: taller de prevención de violencia de género en la asociación de vecinos/as del barrio Peral (Cartagena). 

Tuvo bastante éxito y la acogida fue increíble, pero también fue un reto, debido principalmente a las barreras lingüísticas y culturales existentes. Sin embargo, este reto inicial ha enriquecido aún más la experiencia y en el proceso he podido adquirir herramientas y conocimientos que me serán útiles en el futuro. 

 



 

Como enfermeras especialistas en familia y comunitaria, la educación para la salud grupal es una parte importante de nuestras competencias y a menudo podemos encontrarnos desafíos que debemos afrontar. En el caso concreto de tratar la violencia de género puede ser aún más difícil, al ser un tema especialmente sensible y cuya raíz es puramente cultural. Por ello, os dejo a continuación algunas ideas clave y documentación de apoyo que puede facilitaros futuros talleres. 

 

  • Individualizar la transmisión de los contenidos. Aunque en cada taller hay algunos contenidos que introducimos sí o sí por su importancia, la forma de transmitirlos debe adecuarse al grupo. En este taller utilicé un relato (inventado) sobre una mujer magrebí que sufre violencia de género y fui presentando una serie de preguntas de reflexión que ibamos comentando entre todas. La introducción de contenidos, como las formas de violencia, el ciclo de la violencia de Leonor Walker y los recursos disponibles para pedir ayuda, fueron surgiendo de forma natural según respondíamos a las preguntas.

  • Hablar del buen trato. La evidencia científica ha demostrato que para hablar de violencia de género es recomendable hablar previamente de los buenos tratos. Esto nos ofrece un contexto, es decir, nos facilita identificar "lo que no es amor" partiendo de "lo que sí es". 

  • Cuidado con el etnocentrismo. Cuando nos encontramos con un grupo cuya cultura es distinta a la nuestra, podemos caer fácilmente en identificar nuestra cultura occidental como "la correcta" y la suya como "el problema". No es así, aquí nadie se salva. El machismo está en todas (o casi todas) las culturas, también en la nuestra. Que lo veamos más intenso en culturas, como la musulmana, es porque los machismos propios de nuestra cultura los tenemos normalizados. No estamos para tratar ese tema, eso deberán hacerlo ellas, si así lo deciden y no somos nadie para juzgarlo. Para evitarlo, recomiendo ir a lo común. Hay aspectos concretos con mucha carga cultural, simplifiquemos; identificad aquellos conceptos que son comunes y con los que podamos empatizar todas. También es una oportunidad para aprender sobre otras culturas, eso os podría facilitar el apego terapéutico con otros pacientes.

  • Crear un apoyo visual adecuado, identificando como tal aquel que contiene poco texto, si lo hay, que sean conceptos claros y que incluyan la traducción en su idioma; con imágenes representativas de los conceptos y evitando estereotipos, clichés e imágenes de violencia implícita y explícita.

  • Tener una estrategia en caso de crisis. En este tipo de talleres puede suceder que mujeres del grupo vivan una crisis por el contenido del mismo, cuando hay alguien que está viviendo violencia, la han vivido o conocen a alguien cercano que lo esté viviendo. Para ella, esa crisis se vive con mucha sensación de inseguridad y peligro, ya que el taller puede ser un poderoso disparador del trauma y reviven las sensaciones asociadas. Si en ese momento nos bloqueamos o no sabemos cómo actuar, podemos re-victimizarla, es decir, nuestra inseguridad puede generarle más inseguridad, además de ser un mal precedente para el resto del grupo ("¿cómo me va a ayudar esta persona si no sabe que hacer ante esto?"). Por esto, es recomendable establecer una estrategia previa para no dejar lugar a la improvisación. En nuestro caso, fui acompañada por otra compañera y por la trabajadora social, todas sabiendo muy bien qué había que hacer en caso de crisis. Tener personas de apoyo nos permite atender adecuadamente a esa persona, darle un espacio en la intimidad para expresar sus sentimientos y proporcionarle recursos de ayuda, sin interrumpir el taller ni llamar "excesivamente la atención", lo que puede ser incómodo para ella y generarle culpa.

  • Proporcionar material por escrito. Si es importante proporcionarlo en cualquier intervención de educación para la salud, lo es más cuando hay una barrera linguística. Os adjunto en el correo varias guías de la asociación Columbares, disponibles en varios idiomas y en versiones de lectura fácil, para entregarlas, tanto en talleres como en consulta. Os recomiendo que visitéis su página web.

  • Formación específica. La violencia de género es un problema social y de salud muy sensible y doloroso, por ello primero hay que conocer nuestras propias limitaciones y nuestros sesgos culturales, para asegurarnos ser capaces de llevar a cabo la intervención sin caer el clichés o dando falsa información que puede perjudicar, más que ayudar.

 Si os ha parecido interesante y os gustaría que tratasemos más este tema, incluyendo herramientas para la práctica asistencial, escribidme vuestras dudas y lo incluiré en los próximos boletines. Incluso se podría plantear una formación si hay suficiente gente interesada.

 

Un saludo y buena semana.

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